Hospitalidad y alma de un bar – Carlos Moreno

Había una vez, hace mucho mucho tiempo y en un lugar muy lejano… ¿sabíais que casi todas las historias comienzan con este tipo de frases? Por cierto, esta es una historia con palabras desordenadas y caóticas; pero el mejor comienzo es amar tu caos.

Esta historia es diferente. En una historia que sucede en un bar, entre un cliente y su bartender y comienza así:

Hola, ¿qué tal? es muy importante decirlo con una sonrisa en los labios, pues el arte de mezclar nació de mezclar sonrisas y recuerdos, recuerdos y sonrisas.

¿Por dónde iba? ah, si… hola, ¿qué tal? Nunca me cansaré de decir que la banda sonora de un bar es mezclar, agitar, servir y susurrarle al hielo el sabor que queremos conseguir.

Hola, ¿qué tal? No importa la fecha que marque el calendario, cada día debe ser especial. Porque tu (y aquí pon el nombre del cliente que quieras) eres y debes sentirte especial cuando estés en nuestro bar.

Hola, ¿qué tal? ¿Quieres tomar lo de siempre? Ok. Pero recuerda que la magia de los bares hace posible que dos y cinco no siempre sean siete y que por lo tanto lo mismo de ayer hoy puede ser diferente.

Hola, ¿qué tal? Que ¿qué es un bar? Me alegro que me hagas esa pregunta: un bar es un alambique en el que destilar felicidad, una vez un amigo me dijo que a los bares íbamos a pasarlo bien.

Hola, ¿qué tal? Con el tiempo aprendí que la coctelería era y es un diálogo con el cliente y no un monólogo del bartender, que es tan importante mirar libros de recetas como saber leer al cliente y que el mayor pecado de un bartender es aburrir.

Hola, ¿qué tal? Gracias por elegir, abrir y traspasar nuestra puerta, trataremos de hacer que sientas que el aquí y el ahora es lo único que cuenta. Que poca importancia le damos a ese elemento tan valioso, la puerta…

Hola, ¿qué tal? Qué bonito sería aprender las normas como un profesional y romperlas como un artista.

Hola, ¿qué tal? Hoy queremos que pruebes nuestro Espinete sí existe: con base de Martin Miller´s Gin,  pero sobre todo la base de la creencia de que el esfuerzo lleva al sueño y que ese sueño lleva a otro más grande, que aunque los adultos digan lo contrario los Reyes Magos si existen, y todos los días son tu cumpleaños y el uno  de enero se repite día a día en el calendario. Y que yo quise ser Superman pero como no tenía capa me hice barman, tu barman.

También dicen en los bares que la palabra No, es oscura y tenebrosa, y que la palabra Sí, es luz y color: como un cóctel, como una sonrisa limpia. Porque mientras tengamos el poder de viajar desde un taburete de un bar; porque mientras pensemos que lo mejor está por venir, mientras sepas que siempre habrá metas que cumplir, y aunque los robadores de sueños digan que no puedes: recuerda que estará este bar en el que esconderlos y protegerlos porque aunque la lógica diga que no, tu corazón sabe que Espinete sí existe.

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